La canción es un producto artesano, el resultado de la transformación y manipulación de materiales esenciales, comunes a cualquier partitura. Letra y melodía son las partículas elementales de cualquier canción. Interaccionan entre sí irradiando a quien escucha en un proceso intangible que entronca con lo mágico. El que aspire a dominar el oficio de componerlas debe conocer la naturaleza de dichas partículas. Aprender a combinarlas en rigurosa disciplina de ensayo-error. Asumir la tarea de un aprendizaje sin fin, el desafío que aguarda en el próximo verso y en la siguiente rueda de acordes. Alejandro Sanz lleva toda la vida escribiendo canciones. Ha estudiado a fondo su anatomía, profundizado en su genealogía, experimentado con las múltiples permutaciones del sumatorio melodía + letra. En su nuevo álbum, partiendo de esos materiales esenciales, construye una obra que sorprende por su consistencia, pero también por su dinamismo y variedad de registros.
Además, “Sanz” propicia un emocionante reencuentro con su añorado amigo Paco de Lucía en “La Rosa”, estableciendo conexión tímbrica con el valioso legado de los Nuevos Flamencos. Y concluye con una reunión en la cumbre de la canción popular española gracias a “Y Ya Te Quería”, compuesta exprofeso por el maestro Manuel Alejandro, incontestable confirmación de la tesis que proponíamos al principio: Cuando la letra precisa y la melodía idónea se dan la mano, la canción echa a andar. Y ya no habrá quien la pare.

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