Es difícil describir la sensación que se tiene, al oír los gritos emocionados de 15.000 mujeres al mismo tiempo, en un recinto techado y con una acústica especial para conciertos; es una experiencia excitante y curiosa al mismo tiempo. Excitante, porque se contagia la emoción derramada por esas miles de gargantas, y curiosa, porque te llegas a preguntar, que hace que un artista provoque tal grado de euforia en todas esas personas a la vez…

Es fácil descifrar el enigma, una vez que Anthony Santos, mejor conocido como Romeo Santos aparece sobre el escenario, con un particular movimiento de cadera, y con esa voz en falsete con la que susurra canciones a su micrófono de oro de 24 quilates, para reafirmar con toda convicción, que esa noche, él es el único, el inimitable, el rey de la bachata romántica. El concierto de este popular artista estadounidense en el Palau San Jordi, ha sido uno de los más exitosos de su gira por Europa denominada Golden Tour. Previo al concierto, las inmensas colas a las afueras del recinto, anunciaban lo que sería la nota dominante en esa cita; miles de mujeres con sus mejores galas, esperando ser escogidas por el rey”, para protagonizar junto a él, sus ya famosas escenas picantes sobre el escenario, que se han convertido en tradición en cada uno de sus shows. Una a una se fueron sucediendo las canciones, y en cada tema, el público coreaba y cantaba las letras que se sabían al dedillo, y es que este ídolo musical, además de ser llamado el rey de la bachata, debería ser llamado también rey Midas, porque cada tema que lanza a la calle se convierte en una mina de oro musical. Interactuar con el público fue la nota predominante en todo el concierto, ya que no solo compartió tarima con dos espontáneos que interpretaron Bella y Sensual junto a Romeo, haciendo las veces de Daddy Yanqui y Nicky Jam, sino que además, en medio del espectáculo, desapareció de la tarima principal, y reapareció, en un escenario estratégicamente ubicado en mitad del público, donde aprovecho y disfruto en primera persona de su cercanía, pidiendo a varios de sus seguidores, sus teléfonos móviles, para hacerse selfiees y videos junto a ellos, además hizo gala de memoria, cuando canto a petición de su público, y a capela, los temas más viejos de su amplio repertorio, esos que marcaron los comienzos de su exitosa carrera.

La noche culminó en el mismo tono en el que comenzó, con un público aun emocionado volviendo a casa, satisfecho y tarareando sus temas preferidos, convencidos una vez más, de que la bachata, se canta y se baila al ritmo del rey Romeo Santos.

TEXTO Y FOTOS: Carlos Alvarado Bitter
INSTAGRAM: @alvaradosmaffia, @carlosbitteraudiovisual

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