Bajan las luces en el Club San Jordi de la ciudad de Barcelona, y todos los asistentes sentados en sus butacas numeradas o simplemente de pie entre una multitud ansiosa, enloquecen de emoción, porque saben que se va a dar comienzo a uno de los espectáculos más elaborados que artista alguno haya ofrecido en esta localidad; payasos, malabaristas, trapecistas, músicos, especialistas en iluminación, sonidistas, y más de 45 toneladas de equipo, conforman la puesta en escena de uno de los cantautores más influyentes y reconocidos de Latinoamérica: Ricardo Arjona. Circo Soledad, es el nombre de su decimoquinto álbum, publicado en Abril de 2017, pero además, es el concepto que este prestigioso artista Guatemalteco ha escogido, para llevar en su recorrido por Europa, su repertorio poético-musical, haciéndonos pasear en el tiempo, con temas tan emblemáticos como Señora de las cuatro décadas (1994), historia de taxi (1994) o refrescándonos las ganas de enamorarnos con composiciones más recientes como Cavernícolas (2014), y señorita (2017). El espectáculo comienza, y a medida que el escenario se llena de payasos y equilibristas, las luces estallan en infinidad de tonalidades, mientras comienzan a sonar distintas melodías que cada vez más nos, acercan al recuerdo de esas letras tan originales que definen el estilo de este gran artista. Con cada tema, pareciera despertarse un sentimiento y una vivencia distinta en cada uno de los 3.000 espectadores que dé pie, se dejan el ultimo halo de voz, gritándole a su ídolo frases como: “te amo”, “eres el mejor”, “llévame contigo” o te “quiero flaco”, y es que flaco, es como también se le conoce cariñosamente a Arjona entre su fanaticada. Suenan los últimos acordes de una canción que ya no recuerdo, pero que tenía a toda la sala de pie y llorando de emoción, el artista desaparece entre luces y sombras, el público quiere que la noche no termine nunca, quiere que su ídolo les siga regalando emociones. Las luces se encienden, y en la sala, aun con lágrimas en los ojos, todos los asistentes coinciden en una frase: es el mejor concierto al que he asistido en toda mi vida. Así termina esta noche mágica en Barcelona, y mientras camino entre la muchedumbre que abandona el Sant Jordi, reflexiono ante lo que acabo de presenciar, y coincido del todo con ese público exhausto que han venido hasta este lugar en esta cita pautada, para gritarle a su ídolo, que le seguirán siempre a donde vaya, aunque esa cita continúe llamándose Circo Soledad.

Texto y fotos: Carlos Alvarado Bitter
Istagram: @alvaradosmaffia, @carlosbitteraudiovisual

Dejar respuesta

¡Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí